
Existe una grave crisis energética global desencadenada por la paralización total de la producción y exportación de Gas Natural Licuado (GNL) de Qatar, a raíz de ataques iraníes y el bloqueo del estrecho de Ormuz. Esta interrupción, proveniente de un país que produce la quinta parte del GNL mundial, ha disparado los precios y amenaza con golpear fuertemente las economías. La magnitud del impacto dependerá de la duración del conflicto, la cual está atada a las decisiones impredecibles de líderes como Donald Trump, Benjamin Netanyahu y Mojtaba Khamenei. La situación resulta especialmente crítica porque no existen reservas estratégicas mundiales de GNL; regiones altamente dependientes como Europa y Asia enfrentan inventarios muy bajos, obligando a países como India a iniciar racionamientos. Para agravar el panorama, las alternativas para sustituir el gas qatarí son prácticamente inexistentes, ya que la capacidad de exportación de Estados Unidos se encuentra al límite y recurrir a la infraestructura ociosa de Rusia resulta políticamente inviable debido a las sanciones. En consecuencia, los expertos advierten que la prolongación de esta guerra inevitablemente obligará a una drástica reducción de la demanda global hasta que se alcance una solución diplomática.
Autora:The Economist. Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 19 de marzo del 2026.